Cuando el dinero no entra por la puerta, el amor sale por la ventana

Leo atónito los comentarios de una publicación en Linkedin en la que unos TPRL acusan a otros TPRL poco menos de intrusismo en el ejercicio de la profesión de ¡¡TPRL!!! y casi pierdo la fé en que algún día mi lucha personal sirva de algo.

Los unos reivindicando para sus titulaciones universitarias la potestad de ejercer en determinados sectores (por no decir que en todos) y los otros reivindicando lo contrario, aludiendo todos ellos a “competencias profesionales” que al parecer, por algún mecanismo que desconozco, les convertiría en el paradigma del TPRL por excelencia, olvidando naturalmente hablar de las numerosas e inquietantes “incompetencias”. Leer más de esta entrada

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Planes de Seguridad y Salud: No maten al mensajero.

Buscando para mis hijos la cancioncita de la “Legopelícula” hice un curioso descubrimiento, pues aparte de su ambientación en una imponente obra de construcción, en el video se reflejan actitudes que, a pesar del paso del tiempo, se obstinan en persistir en nuestra profesión de forma recurrente, o como se dice donde vivo, “cansina”, muy cansina.

Aunque últimamente no dispongo de demasiado tiempo, repaso siempre que puedo las redes profesionales para no desconectarme de lo que se cuece en lo que Juan Cuesta denominaría “esta nuestra profesión” y lo que veo no deja de sorprenderme, pues seguimos actuando como esos muñequitos daneses del videoclip, uniformes y felices bajo el ojo escrutador de no se sabe quién (I’ve got my eye on you), que posee la clave de nuestro futuro y nos protege de nosotros mismos mientras mantenemos a capa y espada lo “normal”, reproduciendo comportamientos, hábitos y especialmente costumbres, en actos y decisiones que raramente se cuestionan.

Al ver el clip (por otra parte muy ameno) lo primero que me vino a la cabeza fué la interminable y circular discusión sobre cual debe ser el “contenido adecuado de un Plan de Seguridad y Salud (PSS)”, con sesudas interpretaciones y brillantes intervenciones en uno u otro sentido, casi siempre aludiendo a la falta de concreción, al generalismo, a la ausencia de protocolos y procedimientos específicos, y a que que si la evaluación de riesgos a de ser “así o asao”…
Todo repito muy argumentado, muy teórico, pero a mi juicio muy retórico y poco práctico, especialmente cuando predomina esa nociva tendencia al formalismo en contrapartida al practicismo, porque en mi propia carne he vivido, y desde todas las perspectivas, la escasa utilidad práctica que acaba teniendo este tipo de documentos, que convertidos en mamotretos infumables hacen más bien poco por la seguridad de los trabajadores cuando no empujan en la dirección contraria, porque como en la película, lo importante no son las instrucciones sino como se aplican. Leer más de esta entrada

Coordina que algo queda…

vaiven

CTCC Castelnou – Teruel

Mi primer trabajo como TPRL fué gratificante, pero no desde el primer día. Una Central Térmica de Ciclo Combinado, unos cierres con fachadas tipo sandwich y unas cubiertas “Deck” a 40 metros de altura sobre estructura metálica y 1000 trabajadores pululando por todas partes eran bastante más de lo que yo podía llegar a contemplar como un comienzo ideal para un novato, pero salí vivo del intento.

Como Coordinador de Seguridad y Salud (CSS) el arranque fué algo mejor, pero el desarrollo de los acontecimientos posteriores me persuadió definitivamente de que lo mío era trabajar como Técnico y que mejor no saber nada de coordinación en obras nunca más.

Mis razones para ver las cosas de esta manera son las mismas que cualquier CSS pueda expresar, todas ellas basadas en lo de siempre:

Lo que mal empieza mal acaba… Leer más de esta entrada

Del derecho, la razón y los Técnicos de Prevención

cousas79

-Vostede terá moito dereito, pero eu teño moita razón.
(Uted tendrá mucho derecho, pero yo tengo mucha razón)
Castelao – Cousas da vida

A principios del siglo pasado, Daniel Rodríguez Castelao, un insigne gallego de pro, hacía una inteligente diferenciación entre el derecho y la razón, dejando ya claro entonces que ambas no siempre van unidas pues el derecho lo escriben y lo interpretan los hombres mientras que la razón existe por sí misma y le corresponde a quien la tiene independientemente de que esta se ajuste o no al derecho.

Pues bien, algo así nos sucede a los que nos dedicamos a esto de la Seguridad y Salud Laboral, mundo en el que todo debería de fluir suavemente pero en el que al final invocamos al derecho por encima de la razón y aún a pesar de esta, cayendo de esta manera en una serie de tirones y roces muy alejados de la fluidez necesaria.

Cuando tengamos que decidir deberemos tener muy claro que es lo que deseamos, el derecho o la razón.

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