Participación, la necesaria implicación del trabajador en su seguridad.

Que soy un fiel admirador de Tomás Castillo no es ningún secreto, de hecho no es la primera vez que me refiero a él ni (estoy seguro) será la última. Cualquier persona medianamente cabal debería de buscar sus referentes en todos esos seres que nos rodean en el día a día desarrollando grandes cosas, especialmente cuando esas cosas afectan positivamente a quienes los rodean. Tomás es una de ellas y además de amigo es uno de mis referentes fundamentales, que sin saberlo ha influido de forma decisiva en mi forma de ver y entender la Prevención de Riesgos Laborales.

En julio de 2016 participó en un encuentro sobre empoderamiento de las personas (Ciencia, innovación y tecnología) en el que a lo largo de media hora desgranó una serie de conceptos terriblemente básicos y a la vez tremendamente avanzados relativos al papel de los “técnicos” respecto a aquellos a quienes van dirigidas sus acciones, estrategias y decisiones.

Tomás habla en el vídeo de la relación entre los pacientes y aquellos que se ocupan de ellos en todos los aspectos, ya sean médicos, terapeutas, responsables políticos o de la Administración, etc.

Tras escuchar atentamente (es muy fácil escuchar a Tomás) de repente vi muy claro lo que apenas era una idea básica que no había alcanzado a concretar en su formulación definitiva, el “empoderamiento”, ese feo “palabro” tan de moda en su momento y que tan poco me gustaba por antiestético tomó un nuevo significado para mi, porque basta cambiar los protagonistas de la disertación de Tomás para obtener gratis y de primera mano un magnífico modelo de gestión global de la Seguridad y la Salud Laborales que me gustaría compartir. Leer más de esta entrada

La estulticia, en PRL, no es cuestión de sexo

No se crean, la imagen que pueden a ver a continuación no me sorprende ni mucho ni poco, más bien me recuerda a aquellos impresentables que aparecían por las obras en potentes coches de lujo repartiendo los billetes de la paga a sus trabajadores, eran los “pistoleros“.

EL PUTO AMO DE LA OBRA

Fuente: @safetyphoto en Twitter

Recientemente, una publicación en Linkedin presentaba otra imagen relativamente popular y que tampoco me sorprendía en exceso, pero que despertó cierta suspicacia por su, al parecer, sesgo sexista, en este caso machista.

En mi caso y hasta descubrir al “figura” de la imagen de más arriba, la había empleado como recurso en algún curso y alguna charla, porque nada mejor que ver al patrón rodando y haciendo el ridículo para despertar la empatía de la concurrencia obrera.

En todo caso nunca se me había pasado por la cabeza ese posible sesgo sexista, entre otras cosas porque mi cabeza no concibe ese tipo de ideas y si la utilizaba, repito, es porque era la única realmente graciosa que encontré disponible.

Pero tras la pequeña y pacífica polémica de Linkedin, me dió por intentar saber algo más sobre la dichosa imágen, buscando por mil recovecos hasta que al fín pude dar con la original.

En realidad se trata de capturas de imagen del capitulo piloto de la serie “Parks and Recreation” (NBC 2009), un capítulo con un argumento muy apropiado pues precisamente describe la situación ridícula a la que al menos yo hago referencia.

Ya lo del uso que se da de las capturas que circulan por la red no entra en mi jurisdicción, pero sin duda habrá de todo.

Por mi parte recomiendo lo de siempre: “Hay que ser crítico con las fuentes más fiables, comprobar y comprobar, una y otra vez, porque ún así nos podrán engañar, pero al menos no habremos colaborado en ello”

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Ningún ingeniero/a sufrió daños durante la redacción de este artículo. Las imágenes de acción fueron realizadas por especialistas. Denle agua al canario que estamos en agosto y a la abuela también, que no basta con agua del carmen.

Cuando el dinero no entra por la puerta, el amor sale por la ventana

Leo atónito los comentarios de una publicación en Linkedin en la que unos TPRL acusan a otros TPRL poco menos de intrusismo en el ejercicio de la profesión de ¡¡TPRL!!! y casi pierdo la fé en que algún día mi lucha personal sirva de algo.

Los unos reivindicando para sus titulaciones universitarias la potestad de ejercer en determinados sectores (por no decir que en todos) y los otros reivindicando lo contrario, aludiendo todos ellos a “competencias profesionales” que al parecer, por algún mecanismo que desconozco, les convertiría en el paradigma del TPRL por excelencia, olvidando naturalmente hablar de las numerosas e inquietantes “incompetencias”. Leer más de esta entrada

Diagnóstico: Sobre médicos y TPRL

Hace algún tiempo, al día siguiente de una operación relativamente sencilla para mejorar mi respiración (no piensen mal, está claro que mi estética no ha mejorado) tuve que llamar a una ambulancia para que me llevase al hospital.

Ingresé con una aparatosa hemorragia nasal y tras padecer la extracción y de nuevo introducción de varios metros de gasa en “fresco” y sin anestesia en mi nariz recién operada, me trasladaron a planta bastante maltrecho para pasar una agobiante noche en observación.

Al día siguiente, el médico que me atendió me preguntó si me quería quedar un día más o prefería irme a casa, a lo que le respondí que los ingenieros habíamos acordado con los médicos que ellos no calculaban vigas y nosotros no diagnosticábamos.

El médico sonrió y sin pensárselo demasiado decidió que mejor me quedaba en el hospital para mayor seguridad.

Ese día descubrí que curiosamente los médicos eran los únicos que creían en la capacidad de los ingenieros para afrontar retos importantes, a diferencia de otros colectivos que nos consideran poco menos que “bultos sospechosos”. (modo irónico off)    Leer más de esta entrada

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