La estulticia, en PRL, no es cuestión de sexo

No se crean, la imagen que pueden a ver a continuación no me sorprende ni mucho ni poco, más bien me recuerda a aquellos impresentables que aparecían por las obras en potentes coches de lujo repartiendo los billetes de la paga a sus trabajadores, eran los “pistoleros“.

EL PUTO AMO DE LA OBRA

Fuente: @safetyphoto en Twitter

Recientemente, una publicación en Linkedin presentaba otra imagen relativamente popular y que tampoco me sorprendía en exceso, pero que despertó cierta suspicacia por su, al parecer, sesgo sexista, en este caso machista.

En mi caso y hasta descubrir al “figura” de la imagen de más arriba, la había empleado como recurso en algún curso y alguna charla, porque nada mejor que ver al patrón rodando y haciendo el ridículo para despertar la empatía de la concurrencia obrera.

En todo caso nunca se me había pasado por la cabeza ese posible sesgo sexista, entre otras cosas porque mi cabeza no concibe ese tipo de ideas y si la utilizaba, repito, es porque era la única realmente graciosa que encontré disponible.

Pero tras la pequeña y pacífica polémica de Linkedin, me dió por intentar saber algo más sobre la dichosa imágen, buscando por mil recovecos hasta que al fín pude dar con la original.

En realidad se trata de capturas de imagen del capitulo piloto de la serie “Parks and Recreation” (NBC 2009), un capítulo con un argumento muy apropiado pues precisamente describe la situación ridícula a la que al menos yo hago referencia.

Ya lo del uso que se da de las capturas que circulan por la red no entra en mi jurisdicción, pero sin duda habrá de todo.

Por mi parte recomiendo lo de siempre: “Hay que ser crítico con las fuentes más fiables, comprobar y comprobar, una y otra vez, porque ún así nos podrán engañar, pero al menos no habremos colaborado en ello”

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Ningún ingeniero/a sufrió daños durante la redacción de este artículo. Las imágenes de acción fueron realizadas por especialistas. Denle agua al canario que estamos en agosto y a la abuela también, que no basta con agua del carmen.

Y al final me metí…

…Porque si fuese un honrado empresario, a estas alturas estaría algo más que cabreado, especialmente si hubiese asistido alguna vez a una de esas edificantes charlas a cargo de algún Fiscal de Sala de Siniestralidad Laboral en las que se advierte de forma clara, concisa, contundente y hasta atemorizante, que para que exista un delito contra la seguridad de los trabajadores no es necesario que se produzca daño, bastando simplemente con que se den las circunstancias para que este pueda producirse y el empresario no aplique medidas para eliminar el riesgo de que ocurra.

La mera presencia de la típica pasarela improvisada constituye un delito contra la seguridad de los trabajadores, sin necesidad de que se produzca daño e incluso sin que se sorprenda a algún trabajador utilizándola. (Via http://www.jmcprl.net desde http://www.enriquealario.com)

Además mi indignación aumentaría si hubiese tenido acceso a un interesante documento titulado: “La actuación del ministerio fiscal en siniestralidad laboral: una guía práctica.” (Huete Pérez, Luis – 2007) en el que se habla entre otras interesantes cuestiones de los mecanismos para el inicio de las actuaciones de la Fiscalía, afirmando el autor que una de las formas frecuentes aunque no muy deseable es la de la iniciación de oficio mediante conocimiento del hecho por los medios de comunicación; y detalla: Leer más de esta entrada

¿Me meto o no me meto?

Enrique Santos Discépolo más que componer y cantar tangos era un moderno Nostradamus que perdura en el tiempo, hasta tal punto que los siglos no pasan por su “cambalache”.

The Library of Congress Wreck of teachers train (LOC)

The Library of Congress
Wreck of teachers train (LOC)

Llevaba yo una temporada ocupado con otros menesteres para mí más urgentes que cultivar mi visibilidad en la red, mi marca personal o como quieran llamarlo; pasando de puntillas o como contaba Gila, decidiendo si “me meto o no me meto”.

Pues bien, al final me meto pero poquito, hartito como estoy de que me partan la cara, no vaya a ser que me sacrifiquen al perro o me cuelen unas preferentes, lo mismo me da si en diferido, en directo desde el Sálvame o a golpe de cajero por la Internacional.
Pero es que definitivamente los palos del sombrajo se han ido cayendo, inhabilitados tal que jueces, dejando al duro sol los brotes verdes para que se sequen sin el abrigo del cierzo, que por si alguien de allende los mares lo desconoce es una de esas pertinaces brisillas que como la sequía borra cualquier memoria, física, flash o histórica. Leer más de esta entrada

Diagnóstico: Sobre médicos y TPRL

Hace algún tiempo, al día siguiente de una operación relativamente sencilla para mejorar mi respiración (no piensen mal, está claro que mi estética no ha mejorado) tuve que llamar a una ambulancia para que me llevase al hospital.

Ingresé con una aparatosa hemorragia nasal y tras padecer la extracción y de nuevo introducción de varios metros de gasa en “fresco” y sin anestesia en mi nariz recién operada, me trasladaron a planta bastante maltrecho para pasar una agobiante noche en observación.

Al día siguiente, el médico que me atendió me preguntó si me quería quedar un día más o prefería irme a casa, a lo que le respondí que los ingenieros habíamos acordado con los médicos que ellos no calculaban vigas y nosotros no diagnosticábamos.

El médico sonrió y sin pensárselo demasiado decidió que mejor me quedaba en el hospital para mayor seguridad.

Ese día descubrí que curiosamente los médicos eran los únicos que creían en la capacidad de los ingenieros para afrontar retos importantes, a diferencia de otros colectivos que nos consideran poco menos que “bultos sospechosos”. (modo irónico off)    Leer más de esta entrada

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