Participación, la necesaria implicación del trabajador en su seguridad.

Que soy un fiel admirador de Tomás Castillo no es ningún secreto, de hecho no es la primera vez que me refiero a él ni (estoy seguro) será la última. Cualquier persona medianamente cabal debería de buscar sus referentes en todos esos seres que nos rodean en el día a día desarrollando grandes cosas, especialmente cuando esas cosas afectan positivamente a quienes los rodean. Tomás es una de ellas y además de amigo es uno de mis referentes fundamentales, que sin saberlo ha influido de forma decisiva en mi forma de ver y entender la Prevención de Riesgos Laborales.

En julio de 2016 participó en un encuentro sobre empoderamiento de las personas (Ciencia, innovación y tecnología) en el que a lo largo de media hora desgranó una serie de conceptos terriblemente básicos y a la vez tremendamente avanzados relativos al papel de los “técnicos” respecto a aquellos a quienes van dirigidas sus acciones, estrategias y decisiones.

Tomás habla en el vídeo de la relación entre los pacientes y aquellos que se ocupan de ellos en todos los aspectos, ya sean médicos, terapeutas, responsables políticos o de la Administración, etc.

Tras escuchar atentamente (es muy fácil escuchar a Tomás) de repente vi muy claro lo que apenas era una idea básica que no había alcanzado a concretar en su formulación definitiva, el “empoderamiento”, ese feo “palabro” tan de moda en su momento y que tan poco me gustaba por antiestético tomó un nuevo significado para mi, porque basta cambiar los protagonistas de la disertación de Tomás para obtener gratis y de primera mano un magnífico modelo de gestión global de la Seguridad y la Salud Laborales que me gustaría compartir. Leer más de esta entrada

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