Diagnóstico: Sobre médicos y TPRL

Hace algún tiempo, al día siguiente de una operación relativamente sencilla para mejorar mi respiración (no piensen mal, está claro que mi estética no ha mejorado) tuve que llamar a una ambulancia para que me llevase al hospital.

Ingresé con una aparatosa hemorragia nasal y tras padecer la extracción y de nuevo introducción de varios metros de gasa en “fresco” y sin anestesia en mi nariz recién operada, me trasladaron a planta bastante maltrecho para pasar una agobiante noche en observación.

Al día siguiente, el médico que me atendió me preguntó si me quería quedar un día más o prefería irme a casa, a lo que le respondí que los ingenieros habíamos acordado con los médicos que ellos no calculaban vigas y nosotros no diagnosticábamos.

El médico sonrió y sin pensárselo demasiado decidió que mejor me quedaba en el hospital para mayor seguridad.

Ese día descubrí que curiosamente los médicos eran los únicos que creían en la capacidad de los ingenieros para afrontar retos importantes, a diferencia de otros colectivos que nos consideran poco menos que “bultos sospechosos”. (modo irónico off)    Leer más de esta entrada

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Del derecho, la razón y los Técnicos de Prevención

cousas79

-Vostede terá moito dereito, pero eu teño moita razón.
(Uted tendrá mucho derecho, pero yo tengo mucha razón)
Castelao – Cousas da vida

A principios del siglo pasado, Daniel Rodríguez Castelao, un insigne gallego de pro, hacía una inteligente diferenciación entre el derecho y la razón, dejando ya claro entonces que ambas no siempre van unidas pues el derecho lo escriben y lo interpretan los hombres mientras que la razón existe por sí misma y le corresponde a quien la tiene independientemente de que esta se ajuste o no al derecho.

Pues bien, algo así nos sucede a los que nos dedicamos a esto de la Seguridad y Salud Laboral, mundo en el que todo debería de fluir suavemente pero en el que al final invocamos al derecho por encima de la razón y aún a pesar de esta, cayendo de esta manera en una serie de tirones y roces muy alejados de la fluidez necesaria.

Cuando tengamos que decidir deberemos tener muy claro que es lo que deseamos, el derecho o la razón.

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Gestionar el factor humano en la toma de decisiones

El Poka Yoke es cosa de niños

Me atrevo a asegurar que el factor humano interviene de forma decisiva en la causa o el origen de la mayoría de los accidentes laborales. El exceso de confianza, la temeridad, la inexperiencia o la falta de formación son factores a los que es fácil acudir, pero existen otro tipo de factores humanos que por sus características y origen básico sientan las bases para que los enumerados en primer lugar campen por sus fueros en los centros de trabajo, son los derivados de la toma de decisiones.

La toma de decisiones es un acto humano y como tal sujeto a todos los defectos y virtudes de aquel que ha de asumir esa responsabilidad, pues como cualquier acto humano cotidiano, se verá influenciado, cuando no afectado, por factores anímicos, culturales, ideológicos, familiares, laborales, personales a fin de cuentas, que pueden inclinar la balanza hacia el lado equivocado.

En un mundo cada vez más competitivo especialmente en épocas de “crisis”, las exigencias en cuanto a resultados se transmiten con mayor virulencia si cabe por el escalafón de las empresas, provocando situaciones en las que es fácil sucumbir a tentaciones por un exceso de ambición o rendirse a presiones de superiores por mero instinto de supervivencia, intentando mientras tanto mantener el puesto de trabajo, preservar la economía familiar, etc.

Los TPRL somos el grupo menos numeroso en el departamento menos dotado de cualquier compañía normal (que excepciones “haberlas hailas”), esto conlleva que sea en ocasiones del todo imposible el controlar personalmente todas las circunstancias que rodean a una actividad, puesto de trabajo, etc., especialmente si hablamos de determinar si las condiciones del puesto trabajo son las adecuadas para iniciar los trabajos.

Si el TPRL no cuenta aún con el don de la ubicuidad, obviamente alguién ha de tomar esas decisiones básicas pero fundamentales a la hora de iniciar un determinado trabajo, siendo por lo general los mandos intermedios o incluso los propios trabajadores los que han de asumir esa responsabilidad y por lo tanto se están agregando a la toma de decisiones los factores personales de cada uno de los intervinientes.

La pregunta del millón es ¿Cómo evitarlo?, la respuesta a grandes rasgos es “evitando la intervención del factores personales en la toma de decisiones”, es decir, gestionar el factor humano.

Ya, muy bonito, pero… ¿Como se lleva a la práctica ?. A continuación se expone una experiencia real en un centro de trabajo real, donde la aplicación de técnicas multidisciplinares proporciona una herramienta de sobra conocida pero rara vez aplicada a la toma de decisiones.

LA EXPERIENCIA

Son numerosos y de naturaleza dispar los procesos productivos en los que es necesario determinar frecuentemente y de forma inmediata e inequívoca si el acceso a un determinado tajo, puesto o puestos de trabajo reúnen las condiciones de seguridad necesarias para permitir el acceso de trabajadores a los mismos.

Si además las exigencias de mercados, clientes, accionistas etc. en cuanto a plazos y costes se materializan en forma de presiones sobre la producción y sus responsables, nos arriesgamos a que la concienciación aún hoy deficitaria de mandos básicos e intermedios conduzca frecuentemente a precipitación e improvisación en el inicio de trabajos, que en sectores como el de la Construcción culminan en frecuentes paradas de tajos debido a condiciones de trabajo inseguras fácilmente detectables y de rápida solución pero que pueden provocar situaciones de exposición a riesgos graves y generar altos costes derivados de la interrupción de trabajos, accidentes, posibles sanciones administrativas, etc.

Si el componente humano juega un papel decisivo y los factores personales individuales o colectivos influyen y son tan determinantes en la toma de decisiones que pueden inducir a errores, parece fundamental el diseño, elección o adaptación de herramientas que minimicen o eliminen el sesgo derivado de dicho componente humano. Leer más de esta entrada

Las irritantes Líneas de Vida,

Frecuentemente me sorprendo a mí mismo dando mil explicaciones y justificando ante  Jefes de obra o de producción decisiones, consejos o normas simplemente porque un encargado, un capataz o lo que es peor, porque un subcontratista completamente ajeno a mi empresa niega la mayor sin encomendarse a Dios o al diablo.

Esta situación no pasaría de ser una incómoda pérdida de tiempo si no fuese porque a mí, que acumulo “cienes y cienes” de títulos, miles de horas de formación y años de experiencia contrastada se me exige demostrar mis afirmaciones poco menos que con informes jurídicos, mientras que al indocumentado de turno se le atribuye de alguna manera un conocimiento infuso a modo de axioma que no precisa demostración al grito de “así se hace en todas partes”.

Ahí reside el cambio de lo incómodo a lo irritante y con frecuencia repetitivo y recurrente.

Uno de esos ejemplos es el caso de las líneas de vida provisionales que se instalan continuamente en obras, trabajos varios en altura, mantenimiento, etc.

En este caso la discusión viene dada por una estrategia aplicada por la mayoría de las subcontratas, que indican en sus evaluaciones, y así se ha de incluir en los correspondientes anexos al PSS, la utilización de líneas de vida provisionales en la ejecución de los trabajos, en la creencia de que se trata de protecciones colectivas y que así será el contratista quien las pague. Leer más de esta entrada

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