El maldito efecto “TESLA”

El progreso

Los avances tecnológicos, tan necesarios como cicateramente orientados, nos han proporcionado tantas “bondades” como “penalidades” y no porque la tecnología sea intrínsecamente buena o mala, el problema radica en quienes la desarrollan y aplican.

Así, la bondad del correo electrónico se contrapone a la “penalidad” del “spam”, la comodidad del e-comercio a la cyber-estafa, la banca electrónica a la…¡¡banca electrónica!! (je, je) y mil ejemplos más de similar entidad.

El maldito efecto Tesla¹

Si algo puede convertir el balance en positivo es el acceso a la información global, al conocimiento, aunque su propia “penalidad” (la falta de criterio del usuario) parece cada vez más asentada y en aumento, siendo un ejemplo especialmente curioso “el maldito efecto Tesla”.

A poco que se bucee por la red buscando información sobre electricidad o energía, es inevitable que entre los resultados aparezcan titulares como:

“Construye tu motor magnético de energía infinita Tesla”, “¿Por qué la energía limpia y alternativa de Tesla no fue tomada en cuenta?”, “Descubre la energía limpia e infinita que las energéticas no quieren que conozcas”,….

Insisto, la culpa no la tiene la tecnología, como tampoco se puede hablar de las armas como causas directas de las muertes violentas o de las máquinas como responsables de los accidentes laborales; ellas son el eslabón fuerte de la cadena, el ser humano es el eslabón débil, el que aprieta el gatillo o comete la imprudencia.

El “efecto Tesla” se nutre de ignorancia y de paradojas a partes iguales, especialmente la “paradoja de los monos y los plátanos“, pues por una parte la ignorancia lleva a las personas a aceptar como válido y veraz lo que más se adapta a sus deseos y por otra se acoge a la conclusión de la citada paradoja, rehusando contrastar cualquier información que sea de su agrado, no vaya a ser que no sea correcta.

Dice Emilio Duró  que “lo peor que hay es un tonto motivado”, yo añado que cuando al tonto le prestamos un paradigma debidamente aliñado en cualquier web alternativa o “flower power” el lío está garantizado. Como dice la famosa paradoja, “sin saber por qué, simplemente porque siempre se ha hecho así”.

¿Cuestión de educación?

Si, sin ningún género de dudas, somos como lo que vemos, lo que nos contaron y especialmente como lo que nos enseñaron a ser, sin demasiadas opciones para la elección, presionados por la familia, el entorno, los referentes sociales, las vivencias, los logros y las frustraciones, en resumen como nos “educaron”.

Hace ya cerca de dos décadas, cuando me inicié en esto de la PRL, un docente³ explicaba con desasosiego su frustración respecto a la fragilidad de sus enseñanzas, pensaba que no era lo suficientemente bueno enseñando.

Contaba que durante los dos años de formación que pasaban con el sus alumnos, sentían orgullo de su profesión, cuidaban su aspecto y sus herramientas y siempre observaban religiosamente las normas de seguridad, pero cuando salían al mercado laboral, lo aprendido apenas duraba unas horas, las necesarias para que los “veteranos” más gañanes les avergonzasen ridiculizando sus ropas limpias, sus cinturones de herramientas impolutas (si, tras dos años de aprendizaje las conservaban impolutas) y “toda esa tontería de la seguridad”.

En aquel momento no supe que responder, no había empezado a trabajar y me parecía exagerado lo que contaba, pero con el tiempo encontré alguna de las respuestas, la culpa no era del formador ni de sus métodos, la culpa era de todos los que de una forma u otra habían intervenido en la “educación” de sus alumnos, de toda la sociedad en general.

 

“Consejos vendo, para mí no tengo”

El vídeo no tiene desperdicio, ni en lo artístico ni en lo que a la”seguridad” se refiere. Un ejemplo perfecto de como sabiendo lo que se debe de hacer se hace todo lo contrario. El artista/trabajador conoce los riesgos a los que está expuesto, intenta proteger a los niños, pero no se protege a si mismo, quién sabe si por “comodidad”, costumbre, miedo al ridículo,…

Formando niños, formando personas.

Cada vez abundan más las iniciativas para llevar la seguridad laboral a los niños; ardua, difícil y meritoria labor, especialmente porque los resultados inmediatos son tan engañosos como los de aquel docente desasosegado que menciono.

Entre todas las iniciativas nos encontraremos de todo, desde las desarrolladas con convencimiento, método y el respaldo de organismos internacionales ( Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA)) como es el caso de nuestro compañero David Mairal (y además de forma altruista), hasta otras cuyo rasgo definitorio se aproxima más al “emprendimiento” que al “concienciamiento²” que de todo hay, sirviendo para poco más que para proporcionar beneficios económicos a quién las organiza/ejecuta.

Sean cuales sean las intenciones y la dedicación, no puedo dejar de pensar que los recursos y esfuerzos dedicados a este noble e importantísimo objetivo, si bien nunca se pueden considerar malgastados tampoco se podrán rentabilizar ni de forma inmediata, ni a medio, ni a largo plazo.

Una simple jornada, más o menos elaborada, más o menos preparada, metódica, dinámica, etc., no es suficiente, es más, dudo razonablemente que llegue influir lo suficiente para considerarla un éxito en cuanto a resultados.

De poco sirve que invirtamos dinero y esfuerzo en formación a cualquier nivel si la sociedad camina en otra dirección. Si no se educa a la sociedad en valores sociales básicos, si no se genera conciencia de lo que está bien y de lo que está mal, los ejemplos existentes, los referentes sociales son tan negativos y poderosos que anulan fácilmente cualquier iniciativa aislada, independientemente de que se trate de una iniciativa de unas horas o de unos años.

Formemos personas, luego enseñémoles seguridad cuando puedan asimilarla y concienciarse realmente, lo demás vendrá dado.

Mientras tanto, este “maldito efecto Tesla¹” que me acabo de inventar seguirá haciendo creer a demasiada gente que aquellos que nos venden la energía ocultan alucinantes tecnologías que proporcionan energía infinita y gratuita, cuando no me cabe duda que si realmente obrase en su poder sería su mejor negocio, porque desengañémonos, nos la seguirían vendiendo aunque el coste de producción fuese cero.

¹.- Defino el “efecto Tesla” como el hecho de dar por cierta una teoría o afirmación basándose en criterios subjetivos tales como la afinidad, ideología, los intereses o los deseos personales.

².- Bonito “palabro” usado a modo de libertad poética.

³.- Formaba a encofradores altamente cualificados, capaces de crear casi cualquier forma o estructura de encofrado simplemente con madera.

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3 Responses to El maldito efecto “TESLA”

  1. icástico says:

    En efecto, este artista es posible que no llegue a viejo (salvo que se cotice lo suficiente para retirarse pronto) pero sabe gramática parda (inteligencia emocional) y el gesto de “proteger” a los niños puede tocar la fibra de los padres e incrementar en consecuencia las ventas (es que soy muy gallego), de lo contrario se va a arruinar despachando mascarillas.

    Bromas aparte, me parece muy acertada tu observación respecto a la “cadena” educativa y la responsabilidad de todas las personas que han intervenido en la formación del alumno. Sin los cimientos adecuados de poco vale la decoración u ornamentación de un edificio, maldita gracia que me caiga encima por muy bonito diseño que tenga.

    Cierto, una simple jornada no es suficiente para nada que nos propongamos interiorizar, véase el Día Internacional de Algo, pasado el Día pasada la romería. Y de educación en valores, largo me lo fiais cuando se empiezan a suprimir en los colegios de muchos países la Filosofía (en España) y otras asignaturas de Humanidades, Ciencias Sociales, etc. No son imprescindibles para ganar dinero, así de claro te lo dicen. Y ya vemos cómo se desprecia la vida de cientos de miles de seres humanos…¿Prevención?, pues eso, todas las barbaridades que llevas escuchadas tipo “siempre se ha hecho así y nunca pasó nada”, hasta que pasa y vuelta a empezar con otra causa que hace distinto un nuevo accidente, pero muy similar a otro.

    Tu efecto Tesla, Xosé, es la gallina de los huevos de oro. La nueva FE.

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    • Xosé Manuel says:

      Y como cualquier otra fé, el mal radica en el que lo predica, pero el problema se nutre del fervoroso creyente.
      Me pasa algo parecido cuando ocurre algo gordo y la gente se manifiesta, porque vamos a ver, en un país en el que los más ladrones ni pisan la cárcel ¿Realmente se cree alguién que un asesino en serie va a dejar de asesinar porque salgamos tod@s en comparsa con una pancarta llamándolo malo malote?

      Gracias por pasarte.

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      • icástico says:

        Tal cual, al sicópata se la bufará…y no imaginamos cuantos enfermos mentales alcanzan áreas de influencia y poder (aunque no tenga nada que ver con el asunto tratado…o sí)

        Le gusta a 1 persona

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