Los TPRL, esos ¿Irresponsables?…

Delicias gastronómicas aparte, ser gallego me proporciona algunos recursos cuasi-genéticos ante la vida cotidiana, y responder con preguntas o utilizar nuestra proverbial “retranca” pasan por ser de los que más aprecio entre ellos, baste una simple ojeada al título para comprobarlo.

Y es que por una parte nuestro trabajo conlleva una gran responsabilidad pero al mismo tiempo se nos “protege y tutela” o, más probablemente se nos maneja cual títeres en esta gran representación que se llama sociedad.

Entre interrogantes dejo la pregunta…respuesta…, la retranca al fin.

La responsabilidad

Como quiera que completar un curso o veinte no nos convierte sin más en Prevencionistas (si, si, con mayúscula) la tendencia generalizada es hablar de las responsabilidades más mundanas, las que se debaten y se lloran, especialmente las relacionadas con la Ley.

En cuanto a ese tipo de responsabilidades nada despreciables sobra literatura mucho más docta y experta que la mía por lo que voy a tratarla como una mera referencia, así que simplemente dejo constancia de algo tan relevante como el que los TPRL pasan en demasiadas ocasiones por los juzgados y no precisamente como peritos o testigos.

Pero si paso de largo esas responsabilidades es porque no son las únicas que un profesional vocacional y convencido ha de sumar en su cuenta del “debe” (no me creo que existan 30.000 y mucho menos 100.000 concienciados ciudadanos) .

Llámenme idealista, utópico o perroflauta, incluso admito botijo como colutorio de emergencia, pero creo que existen otras responsabilidades por encima de las obligaciones legales que contraemos no con nuestras empresas sino con la sociedad en general y con nuestros compañeros trabajadores en particular, se trata de la responsabilidad moral.

La retranca

No parece muy normal que como TPRL me declare irresponsable pero es que en realidad lo que lanzo es una pregunta, pues en esta profesión se da una de las situaciones más rocambolescas que se pueden presentar como ejemplo de la tontería nacional.

Y es que no se me ocurre otra forma de explicar que se nos considera responsables para ir a la cárcel y responder con nuestro patrimonio pero alguien ha decidido que no somos de suficiente entidad como para trabajar de forma independiente, que si queremos trabajar hemos de pagar peaje a terceros en forma de SPP, SPA o sepa usted lo que.

Esto ha sido tema recurrente en numerosos foros, buscando a ciegas el clavo ardiente al que agarrarse, pero mucho me temo que la solución propuesta por muchos, relativa a la figura del “Asesor freelance de PRL” está un poco lejos de la realidad, al menos hasta el momento.

O somos responsables y por lo tanto libres de ejercer por nuestra cuenta asumiendo los riesgos del negocio, o seguimos así, pero libres de la espada de Damócles en forma de mazo de sentencias.

Particularmente me quedo con ser dueño de mi destino y no pagar peaje a mutuas y SPA a cambio de nada.

¿Que pensáis al respecto?, ¿Preferís responsabilidad en libertad de ejercicio o dependencia exenta de juzgados?, la piedra  ha sido arrojada…

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