El Libro de Subcontratación y la madre que lo parió.

Allá por el año 2006 detectan al parecer que en el sector de la Construcción existe un grado tal de subcontratación vertical, que difícilmente se puede esperar que los últimos eslabones de la cadena lleguen a obtener beneficios si no es a costa de precariedades laborales y todo tipo de artimañas y como suele ocurrir en este país los prebostes de la patria, en compañía de sindicatos y probablemente con el asesoramiento y consejo de ”cienes y cienes” de “expertos”, decide lanzar una Ley, la 32/2006 reguladora de la subcontratación en el Sector de la Construcción que entre otras cosas prevé la implantación de un nuevo sistema de control: El Libro de Subcontratación.

La intención podría ser buena, pero el resultado ha sido el de siempre y creo que no me equivoco si afirmo que nadie va a reivindicar una calle para la santa progenitora de quien haya tenido la brillante idea del librito en cuestión, tanto del autor intelectual como del que ha perpetrado su diseño.

La primera en la frente

…Porque la Ley 32/2006, en su exposición de motivos aclara que “Es por ello por lo que los indicados excesos de subcontratación pueden facilitar la aparición de prácticas incompatibles con la seguridad y salud en el trabajo.”

Pues sí, simplemente por esas alusiones a Seguridad y Salud, los hados del cosmos preventivo y el señor de los patronos escribieron una página más en la enciclopedia de los despropósitos, decidiendo que desde ese momento el TPRL será quien se ocupe de las obligaciones derivadas de la dichosa Ley y en especial de la correcta cumplimentación del Libro de Subcontratación. Que digo yo que se puede escribir más grande o ponerlo en negrita, pero me da a mí que está suficiente claro con el nombre y el nombre dice “de subCONTRATACIÓN” y ¿Quién contrata?, pues en este caso afirmo tajantemente y sin temor a meter la pata que el TPRL por supuesto que no.

Esto que aparentemente parece una cuestión baladí, tiene notable importancia y afecta mucho a nuestro desempeño pues en general y para mayor escarnio somos los últimos en enterarnos de los tratos y acuerdos comerciales a los que se llega en nuestras empresas y un pequeño trámite como es la firma del Libro por parte del Subcontratista semeja que fuese un acto de odontología artesanal y sin anestesia.

La segunda en la mente

…Porque cada vez tengo menos claro que la subcontratación, dejando a un lado lo que supone de especulación y explotación del trabajador, de los pequeños por los grandes, tenga demasiado que ver con la mejora o el empeoramiento de la seguridad de los trabajadores.

Antes de saltarme al cuello quizá sea interesante conocer en que me baso para tener estas dudas tan “certeras”.

Los niveles de subcontratación

Supuestamente un árbol de subcontratación bidimensional, es decir vertical y horizontal, conduce a que cada nivel trabaja con un menor margen de beneficios y a la hora de negociar lo hace pensando en ahorrar en seguridad laboral.

Correcto, exactamente igual que ahora, solo que ahora han de negociar con los grandes, contra las exigencias de los grandes, desarrollando pequeñas infraestructuras que vienen exigidas por el nuevo terreno de juego. Aquí poco ha sido el beneficio.

Pero es que además, el hecho de que esas empresas piensen ahorrar en seguridad para rentabilizar lo contratado poco o nada va a afectar al resultado final, pues como todos sabemos existe por una parte el deber de vigilancia por parte de los contratistas y por otra el principio por el cual si tu subcontrata no pone los medios y quieres que trabaje acabarás por poner tu los medios. Aquí el beneficio aún ha sido menor.

El control de la subcontratación

Año tras año se reproduce la queja/reivindicación de que el número de inspectores es insuficiente y puede que sea ahí donde resida quizá el “QUIZ” de la cuestión pues de un vistazo se hacen a la idea de cómo se estructura la obra, con lo que ahorran cierto tiempo y pueden cumplir mejor con sus cupos de visitas.

Pero dando por bueno que eso sea necesario, ¿No existen medios mejores para eso?.

La última vez que le pude sugerir a un ITSS la idea de un Libro de Subcontratación vía web le salió la vena carpetovetónica y me dio a entender que no tenían tiempo ni personal para eso.

El resultado

Se crea el engendro, se diseña con forma de libro y se vende en los estancos (es un decir), luego llega a la empresa y el empresario, convencido como está de que estamos ociosos y que nuestra carga de trabajo tiende a cero nos endiña el monstruito.

Y digo engendro porque además de ser de una calidad ínfima, de obligar a más trámites y papeleos, su deficiente cumplimentación supone sanciones nada benignas, las casillas son ridículamente pequeñas para la información que se supone han de contener y en teoría no admite errores, enmiendas, etc.

Ahora vas y se lo explicas a tu jefe, al que contrata y al obispo de Mondoñedo, la respuesta va del “pues ahora ya está así montado” hasta el “a quién le toca entonces???”, pasando por el “y no la cagues”.

Traducido, ya está así montado el invento, ni se te ocurra fallar que te crujo aunque sea yo quién te niego los datos y atrévete a decir delante del compañero de administración (tan saturado como tu) que si allí han de ir a firmar los contratos y allí se archivan, o lo lleva el que hace el trato o el que redacta y guarda el contrato.

El desenlace

Sigo sin ver la utilidad de un libro que no arregla nada y de una Ley que cambia la subcontratación vertical por la horizontal sin límite.

Pero lo que más me repatea es que por unas palabras incluidas interesadamente en los preámbulos, se nos convierta en los guardianes del contrato y las relaciones entre empresas.

Finalmente creo coincidir con vosotros en que lo de la calle lo dejamos para la madre que parió a Casillas…

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One Response to El Libro de Subcontratación y la madre que lo parió.

  1. UBA says:

    Si lo intentas rellenar según lo exigido por la legislación…sirve para que te pongan delante del pelotón de fusilamiento…datos inexactos, falta de datos,…es mejor no tenerlo (falta leve)

    Y otro engendro es el REA (Registro de Empresa Acreditada)…¿para qué coño sirve? (perdón por la expresión)…si no te exime de nada…

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