Sobre agujas y pajares y otros planes de emergencia…

Confieso que siento debilidad por las obras lineales, cuanto más grandes, más complejas y apartadas del mundanal ruido mejor. Eso me permite concentrarme en la obra en estado puro, sin más injerencias externas que algún pastor sin complejos o el típico cazador “despistado” persiguiendo bichejos incautos.

Pero nada es perfecto…

Imagínense en una de esas obras en medio de la nada, añádanle una situación de emergencia, pónganle la gravedad que deseen, la urgencia que les parezca bien.

Continúen ese esfuerzo imaginativo y pónganse en la piel de Ludovico, un trabajador foráneo de una subcontrata foránea, una aguja en un pajar que desembarcó ayer en la obra traído por su capataz de ni se sabe dónde.

Ahora, metidos en su piel, intenten explicarle al 112 como y donde han de llegar para que su compañero Teodorico, que se retuerce de dolor y parece respirar cada vez peor, sea evacuado.

Lo dicho, nada es perfecto y por ello los planes de emergencia y autoprotección deberían de ser algo más que un procedimiento teórico que se copia y pega en cada Plan de Seguridad.

He visto y leído unos cuantos de esos planes, ligados a obras lineales y no lineales, grandes y pequeñas, todos iguales, similares o muy parecidos, con sus definiciones de los tipologías de heridas, los terribles efectos de un golpe de calor o lo dolorosa y mala malísima que es una mordedura de la serpiente ojimala.

Descripciones de una fractura abierta de peroné tan precisas que casi se ve manar la sangre a borbotones, definiciones más o menos sesudas de “jefe de emergencias”, “grupos de primera intervención” y no sé cuántas cosas más, pero al final de toda aquella literatura que en realidad solo unos cuantos “Frikis” nos leemos, resulta que el “jefe de emergencias” no sabe ni el nombre de la calle donde el edificio se construye.

Pero atención, que esto no es patrimonio exclusivo del sector de la construcción, en cierta ocasión participé en la evaluación de un simulacro programado en un complejo industrial relativamente grande en el que el plan de emergencia parecía infalible, salvo por un pequeño detalle, nadie sabía cómo explicar a los servicios externos de emergencia la ruta de acceso a la planta.

La solución es muchas veces sencilla, basta con identificar puntos representativos, elementos singulares como estructuras, caminos o accidentes geográficos. Referencias fácilmente reconocibles y preferentemente existentes previamente a nuestra intervención que permitan a los medios externos ubicarnos lo más aproximadamente que sea posible.

Incluso en un edificio o en una planta industrial es vital identificar los accesos, las puertas, los niveles/plantas del edificio, los ascensores. Todas esas cosas que seguimos dando por supuestas sin pensar que los medios de ayuda externos ni viven con nosotros ni conocen nuestra planta de almacenaje como la palma de su mano.

Y cuando digo identificar me refiero a hacerlo bien y visible. Por más que pueda afearnos la fachada o la escalera de la planta noble, en un momento dado un bonito plano enmarcado a juego con la moqueta parece a priori mucho menos eficaz que un enorme letrero que indique la salida ¿O no?.

Todos sabemos donde vivimos, todos sabemos cómo regresar a casa, pero es mucho más importante saber explicar a los bomberos como llegar hasta ella en caso de incendio. (Moraleja 1)

Una vez identificadas las referencias solo nos falta saber qué información precisan los servicios externos de emergencia para atendernos adecuadamente.

En principio es sencillo, además del lugar al que deben acudir basta con informarles de detalles como el tipo de accidente, el número de víctimas y la gravedad aparente de los heridos. También será de gran ayuda informar de los medios disponibles o necesarios para el rescate (excarcelación de heridos, evacuaciones difíciles, etc.).

El problema en este caso radica en que nuestro amigo Ludovico, probablemente está nervioso o asustado, incluso podría estar a su vez herido y no es un experto narrador, incluso puede que su dominio del idioma no sea el deseable.

Una correcta descripción de la situación puede ser la diferencia entre una asistencia rápida y eficaz y una pesadilla.

El diseño del plan de emergencia debería contemplar este aspecto, automatizando el código y el mensaje, haciéndolo eficaz e inequívoco.

Aun cuando todos conocemos la canción de moda, solo algunos la cantan de forma correcta. El resto con suerte la tararea. (Moraleja 2)

Un Plan de seguridad y Salud o un plan de Prevención de Riesgos son sin duda unos importantes documentos, pero de tan importantes pasan por ser “esos grandes desconocidos”.

Preguntad en vuestras empresas, probablemente la mayoría no sepan lo que son o para que sirven y si lo saben aún es más probable que nunca lleguen a leerlo.

La eficacia de nuestro plan va a depender de su correcta comprensión por parte de todos los intervinientes y para ello hacen falta dos cosas, una explicación clara y precisa y un soporte adecuado.

Además debemos garantizar que todos los intervinientes conocen su existencia, su contenido y su funcionamiento mediante una formación específica y cuando hablo de especificidad me refiero a que cada situación, cada actividad, cada obra, cada centro de trabajo es único y no es generalizable.

Los procedimientos a aplicar han de diseñarse a la medida, sin caer en la tentación de “adaptar” el manual de la NASA a una fábrica de puzzles. En la práctica lo simple es mil veces más eficaz que lo complejo.

Un iPad no es práctico para cortar margaritas y las tijeras de podar no se integran bien con Safari. (Moraleja 3)

En 2009 un aparatoso accidente (afortunadamente con final feliz) puso a prueba mi teoría de las tres moralejas .

En una obra lineal en una zona relativamente aislada un Plan de Emergencia de apenas dos páginas detalladamente explicado a los encargados, capataces y jefes de equipo y la colocación de carteles informativos en puntos significativos como viaductos y estructuras, permitieron que los medios externos de emergencia, helicóptero incluido, se personasen en el punto exacto en un tiempo record para evacuar al accidentado.

El Plan de Emergencia en realidad consistía en un procedimiento específico de actuación en caso de accidente, un protocolo de autoprotección que buscaba la máxima eficacia en la comunicación con los medios de emergencia internos y externos, reduciendo el tiempo de reacción y respuesta.

Los carteles contenían información sencilla y precisa, marcadamente visual y de fácil interpretación, incluyendo identificación de la referencia, determinación de los puntos de acceso más próximos accesibles a los medios de emergencia externo, instrucciones sencillas sobre la información a facilitar a los equipos de coordinación internos y externos (112) y por último teléfonos de contacto e instrucciones complementarias de utilidad.

Un sencillo sistema aplicable a cualquier sector productivo, basta con adaptarlo a las necesidades y características especiales de cada actividad.

Pero como todo es mejorable, la próxima vez contaré además con puntos de aterrizaje de helicóptero localizados en coordenadas precisas.

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3 Responses to Sobre agujas y pajares y otros planes de emergencia…

  1. David Mairal says:

    Acertada tu visión práctica del tema de las emergencias, y mucho más en un paraje remoto.

    También tu crítica a la estandarización según norma “copypaste”, tendencia que compromete la confianza en los procedimientos de seguridad y la autoridad de los responsables del área de SST. Y con razón.

    Interesante detalle el de las coordenadas para los helicópteros. Me lo quedo.

    Añadiría intentar que los propios medios de protección (bomberos, sanitarios, protección en general…) acudiesen al centro de trabajo para que lo conociesen con antelación. Y si se pudiese conseguir hacer simulacros involucrándolos, sería la leche (yo aún no lo he conseguido, pero lo haré algún día).

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  2. Josu Rekalde Atela says:

    Xose Manuel , de acuerdo.
    Completo tu reflexión, con una sola pregunta:
    ¿cuantos de los que vamos a un auditorio, partido de basket, futbol u otros, que por otro lado requieren un plan de autoprotección somos informados del modo de salir en un caso de emergencia?
    Pues con los medios que hoy en día tenemos sería tirado, pero… no recuerdo ninguno aún y a pesar de los años que ya tiene la actual legislación vigente.
    Continuemos buscando al hombre…

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  3. xomaloga says:

    David, Josu, en efecto, salvo algunos frikis que nos da por mirar esas cosas, nadie llega siquiera a considerar su existencia. Por ejemplo, en el colegio de mis hijos solo he visto unos planos de evacuación infames, imposibles de interpretar por niños de 4 a 12 años y dudo que alguien sepa exactamente que hacer en caso de emergencia, pues se trata de niños, no de adultos.

    De esas experiencias cotidianas voy sacando mis pequeñas ideas, por ejemplo el sistema de referencias para obras lineales se me ocurrió de una forma curiosa, pues acostumbrado y aburrido de recorrer a diario una ruta siempre por las mismas autovía y autopista, fuí destinado a una nueva obra en el Pirineo. Cierto día de un invierno de nieves por una carretera provinvial helada me dió por pensar que ocurriría si me quedaba simplemene aislado por una nevada en un paraje inhóspito y absolutamente desconocido, sin tener ni idea de como explicarle a emergencias el punto en el que se supone podría quedarme tirado y ni pensar siquiera en estar herido y precisar ayuda urgente.

    De repente eché de menos los postes SOS, tan familiares que todo el mundo sabe que están ahí y como llegar a ellos.

    Al llegar a la obra una media hora más tarde ya había pensado más o menos como señalizar los puntos de referencia en mi obra (un tramo de autovía). Tras un primer ensayo todo funcionó adecuadamente.

    Más tarde pensé que en este mundo de móviles con GPS la identificación de puntos por coordenadas sería de gran ayuda al helicóptero especialmente recordando cierto rescate en el que participamos unos amigos y yo en Riglos y las dificultades de explicarle al 112 cual era el punto donde nos encontrábamos, por más que el punto tenía hasta nombre propio…

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