Influencia del diseño de los cubículos y sus aspectos constructivos en el manejo del ganado vacuno de leche

LÓPEZ GALLEGO, X.M.; MARIÑO ALLEGUE(*), R.; CARREIRA PÉREZ, X.C.(*)
(*)Departamento de Enxeñería Agroforestal (Universidade de Santiago de Compostela)
Buiatría española.
Publicación de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Buiatría (A.V.E.BU.) ISSN: 1132-6352
Volumen 8, Número 1, pag.: 69-80 – Lugo 1998  

RESUMEN

El diseño de las estabulaciones  libres influye de manera  decisiva en el manejo de los  animales   en  una  doble  vertiente.   Por  un  lado  afecta   al   estado   sanitario   y   al rendimiento. productivo  del  rebaño  y  por  otro  a  la  funcionalidad   de  las  técnicas  del manejo,  que tienen una gran incidencia  en el tiempo necesario  para su cuidado y  en las condiciones de trabajo de los cuidadores.

Por lo que se refiere  al primero  de los aspectos citados, el diseño de los  establos influye desde distintos  puntos  de vista. Su propia  concepción y distribución interior,  la ventilación,  la previsión de elementos  como los pediluvios  que no suelen aparecer en los establos actuales, etc. En cuanto al  segundo aspecto, un buen número de estudios  han demostrado la enorme importancia del diseño de las zonas de descanso de las vacas y, en concreto, de  los cubículos. El presente trabajo se centra en el análisis de los mismos, de su influencia  en el comportamiento  de los animales y de las últimas tendencias en lo que respecta a su concepción y diseño.

The influence of design of cubicles and constructifs aspects in the milking cows management

SUMMARY

The design of stables, where the animal s are free, have an important  influence  in the management  in two ways.

It affects in first place to the healthy conditions  and to the average productivity, and in second place to the techniques of management, that have a great incidence in the necesary timefor the care and in the working conditiones  of the workers.

The  design of  the  stables have influence  from  several points  of  view, Its own conception and internal distribution, the  ventilation, the elements prevision as the pediluvium that usually do not  apear  in actual   stables,   etc.

Bout the second aspect, a great number of studies has demonstrated a great importance in the design of the resting areas of cows and particulary in the cubicles. The present work is centrated in the analisys of them, of its influence    in the compartation of animals and  in the last tendencies respecting to the design and conception.

INTRODUCCIÓN

Como indica SIGNORET (1986) la experiencia práctica de los ganaderos fue el referente que, inicialmente, ha  servido para concebir las instalaciones orientando las nuevas propuestas. Según el autor los estudios científicos sobre los animales y su comportamiento deben tener en cuenta el  empirismo de los  cuidadores.

Tal  vez  por  esa  razón,  en los  primeros establos libres se copiaron las dimensiones de las estabulaciones trabadas (TILLIE, 1986). Estos establos libres aparecen a comienzo de los años sesenta en varios países (Gran Bretaña, USA…), en 1961 se comienzan a construir al este de Francia, en Irlanda se cita ya un sistema de cubículos en 1960 y en Italia se emplean desde 1962.

En el gráfico nº 1, se puede observar como en Galicia el auge constructivo no empieza hasta veinte años más tarde, muy entrada la década de los ochenta. Sólo a partir de ese momento las estabulaciones libres se empiezan a imponer a las trabadas.

Gráfico nº 1.- Evolución del tipo de establo en Galicia hasta comienzo de la década de los noventa

Aunque según TILLIE (1996) ya en 1963 distintas comunicaciones técnicas empezaron a citar las dificultades que generaban los separadores tradicionales de los cubículos, en Galicia se siguen manteniendo los mismos hasta la década de los noventa y sólo en los últimos años se inicia mayoritariamente el cambio en su concepción.

Los primeros estudios se centraron en el tiempo que pasaba la vaca de pié, tumbada o alimentándose y aunque supusieron un avance importante, el diseño de los cubículos seguía siendo, en cierta manera, fruto del empirismo.

De acuerdo con este autor los problemas que se pueden producir en las estabulaciones libres son de dos tipos:

  • Lesiones y traumatismos
  • Conducta anormal

Por lo que se refiere al primer grupo, cuando los cubículos se diseñan de manera inadecuada se pueden observar los defectos que se indican en la tabla nº1.

LESIONES Y TRAUMATÍSMOS CAUSAS
Abombamiento en corvejones Poca o ninguna cama en cubículos
Costillas magulladas Golpes contra la barra inferior de los separadores de los cubículos debido a una colocación inadecuada de esta.
Inflado del hueso “alfiler” Golpes en los cuartos traseros contra la barra inferior de los separadores al deslizarse parcialmente el cuerpo bajo esta.
Irritaciones en el cuello Mal ajuste de la barra frontal en los cubículos.
Lesiones en los pezones Dimensiones inadecuadas
Tabla nº1.- Elaboración propia, adaptada de TILLIE (1996)

Se consideran como conductas anormales cualquier posición o movimiento de la vaca que no sea natural comparada con su conducta en un espacio libre como el pasto. En muchas ocasiones un dimensionamiento del cubículo provoca un comportamiento del animal que origina distintos tipos de problemas. Así los ganaderos han constatado como a veces la ubre queda en contacto con las deyecciones del pasillo porque el cubículo solo puede albergar la parte delantera del cuerpo. Tampoco es difícil observar explotaciones donde la vaca adopta una posición diagonal en el cubículo e incluso se da la vuelta en el mismo. Asimismo, en muchas explotaciones los ganaderos no pueden evitar que las vacas se acuesten en el pasillo o que permanezcan de pié durante un periodo de tiempo anormalmente largo.

En muchas ocasiones la vaca no se levanta con su movimiento natural. En la figura nº1 se recoge la secuencia de movimientos realizados por una vaca en el pasto.

Figura 1.- Secuencia natural de movimientos realizados por las vacas en el momento de incorporarse. (adaptado de TILLIE 1986): 1. Posición de reposo; 2-3. Enderezando el cuerpo para situarse sobre las rodillas y con las patas traseras flexionadas; 4. Desplazamiento del cuerpo sobre las rodillas delanteras para comenzar a incorporarse; 5. Basculando el peso sobre las rodillas delanteras; 6. Estirando las patas traseras para incorporarse; 7. Estirando las patas delanteras a una posición adelantada que luego corregirá; 8. Vaca incorporada.

La escasa dimensión de los cubículos y la forma de los separadores puede provocar que la vaca desarrolle un nuevo método para levantarse, menos natural y que es fuente de diversos problemas.

Estas consideraciones previas ponen de manifiesto la enorme importancia de un adecuado diseño de los cubículos. A continuación nos centraremos en ese aspecto, abordando cuatro cuestiones diferentes:

  • La influencia de la solera del cubículo en el reposo de los animales.
  • La adecuada determinación de las dimensiones del cubículo.
  • La forma de los separadores.
  • La limitación del acceso y la ocupación.

LA IMPORTANCIA DE LA SOLERA DEL CUBÍCULO

Cuando se analiza el tiempo de reposo de las vacas en las estabulaciones libres, se observa que éste está influenciado sobre todo por la solera de los cubículos. Para estudiar este aspecto se ha analizado el comportamiento de los animales en dieciséis explotaciones de ganado vacuno de leche en Galicia. En cada una de ellas se ha filmado el interior de la zona de reposo con una cámara de vídeo que se conectaba y desconectaba automáticamente a intervalos regulares, lo que ha permitido disponer de hasta un total de 322 observaciones diarias.

La primera deducción es que el grado de ocupación de los cubículos es del 49% y que la máxima ocupación simultánea nunca alcanza el 100%, con una media del 86%.

En cualquier caso, el estudio de estas observaciones nos ha permitido deducir que las características de los pasillos (presencia o no de emparrillado) y del patio de ejercicios (cubierto o descubierto) no tienen incidencia sobre las variaciones detectadas en la ocupación de los cubículos.

Por el contrario se constata la influencia de la solera en el grado de ocupación. En el gráfico nº 2 se reflejan las diferencias en la ocupación máxima de los cubículos, observándose que los cubículos con solera de hormigón presentaban un nivel de ocupación significativamente menor que los de tierra, goma o cama. Entre estos tres últimos yipos no se aprecian diferencias significativas.

Gráfico nº 2.- Diferencias en la ocupación máxima entre distintos tipos de soleras de cubículos

Estos resultados se encuentran en la línea de los encontrados por autores como WANDER (1971) que comparó distintos tipos de soleras comprobando que los animales pasan más tiempo en los cubículos de paja o arena que en los de cemento sin cama. DAELEMANS et al. (1981) demostraron que la ocupación es más baja en cubículos de hormigón (7 horas) frente a los de cama de serrín (15,30 horas) o en los recubiertos con un material comercial de caucho como es el Enkamat-K (14,30 horas)

Gráfico nº 3.- Variación de la ocupación a lo largo de la noche

GEBREMEDHIN et al. (1985) encontraron que los suelos de tierra presentan un tiempo de ocupación tres veces mayor que los de hormigón y duplica al de los que tienen solera de goma o cama de serrín.

En cualquier caso cuando los cubículos son confortables para los animales, su ocupación puede alcanzar a la totalidad de los mismos en algún momento de la noche como se refleja en el gráfico nº 3, en donde se recoge el porcentaje de cubículos ocupados durante la noche en dos explotaciones en las que existen cubículos con cama de serrín y con solera de goma (TOMÉ, 1997).

Por otra parte la dureza de la solera y ele spesor de la cama tiene una gran importancia si nos fijamos en la forma de levantarse de los animales. En la figura nº 2 se propone un diseño de cubículo a partir del propuesto por STOLL (1986). Se dispone una solera de madera inclinada hacia delante y creando una cámara de aire. Ello favorece la acumulación de la cama en la parte delantera en donde el animal apoya las rodillas y hace recaer sobre ellas el peso de su suerpo al levantarse, ya que una en determinada secuencia de movimientos, la vaca llega a sostener casi un 70% del peso de su cuerpo sobre las rodillas delanteras (BAUMELER). Por otra parte la cámara de aire creada entre el suelo y la madera contribuye al aislamiento térmico del cubículo.

Figura 2.- Modelos de solera para cubículos con cama:

A.- L. STOLL (1986)  –   B.- Modelo propuesto

LA ADECUADA DETERMINACIÓN DE LAS DIMENSIONES DEL CUBÍCULO

Las recomendaciones sobre las dimensiones que deben tomar los cubículos fueron variando a lo largo del tiempo.

Por lo que respecta a la longitud, CERMAK (1983) propone dejar un espacio adicional de 70 a 100 cm para levantarse. WESTENDORP (1984), por su parte, propone dejar entre 100 y 120 cm desde las patas delanteras. TILLIE, más recientemente (1986) indica que el valor mínimo ha de ser de 70-80 cm.

En cualquier caso la, longitud total del cubículo se obtiene sumando este espacio adicional a la longitud del cubículo ocupada por la vaca desde la cabeza a la cola cuando está acostada. Aquí surge otro dilema, ¿qué valor tomamos para las características zoométricas de los animales del establo?.

El problema se complica si no existe una homogeneidad en el rebaño. Así, si optamos por la solución más conservadora, deberíamos dimensionar de acuerdo a las vacas de mayor tamaño dentro del rebaño, pero los cubículos serían demasiado grandes para el resto de los animales. Por esta razón CERMAK propone tomar un promedio del 20 % de las vacas más grandes.

En Galicia, en la actualidad, se está dimensionando con una longitud más o menos estandarizada en 2,5 m. Estas longitudes son ligeramente superiores a las que aportan CERMAK o TILLIE, si bien puede repercutir en un mayor espacio adicional para levantarse.

En lo que se refiere a la anchura, hay que recordar que en Galicia se comenzarón a consruir establos libres con anchuras de cubículo de 1,10 m, MATON (1978) et al. encontraron que si bien existían diferencias significativas en los tiempos de ocupación cuando la anchura era de 1 m, éstas no existían entre 1,1 y 1,2 m.

Sin embargo, el tiempo ha venido demostrando que si la anchura es insuficiente, las vacas no reposan unas cerca de otras y si son perturbadas por otras que entran en el cubículo contiguo, se verán afectadas en el tiempo de reposo y buscarán un lugar en los pasillos o cerca del comedero.

En el gráfico nº 4, se recoge el tiempo que paan las vacas acostadas en los pasillos en tres explotaciones que se han estudiado con un ratio de cubículos por cabeza que oscilan entre 1 y 0,7 cub./cab., con una anchura de cubículos de 1,10 m para las explotaciones A y C y de 1,25 m para la explotación B.

En la actualidad se proyectan con anchuras de 1,20 – 1,25 m que parecen suficientes para el confort de la vaca, un poco superiores a las apuntadas por TILLIE (1986).

LA FORMA DE LAS SEPARACIONES

Inicialmente se comenzaron a diseñar cubículos con formas como las que aparecen en la figura nº 3. Sin embargo, la barra baja es peligrosa ya que puede provocar lesiones en las costillas y pelvis. Para ello existen distintas soluciones, una de las cuales es sustituirla por cinta flexible.

TILLIE (1986) da cuenta de las separaciones que aún se siguen utilizando en Inglaterra, Alemania o Luxemburgo. Por su parte CERMAK (1983) se decanta ro el “Dutch Confort Cubicle”, (figura nº 4).

En cualquier caso, a comienzos de la década de los noventa se comenzaron a generalizar en Galicia un tipo de particiones que dan más espacio a la pelvis (figura nº 5), como las propuestas por WENDESTORP (1982), GRAVES (1995) o BICKERT & STOWELL (1994).

MECANISMOS PARA EVITAR EL MOVIMIENTO HACIA ADELANTE

Es preciso evitar que la vaca se adentre demasiado en el cubículo, ya que si lo hace tendrá dificultades para levantarse y además se corre el riesgo de que las deyecciones caigan sobre la solera o cama del mismo.

Esto se puede conseguir mediante la barra de cuello que debe situarse a unos 10-20 cm por debajo y a unos 40-45 cm del frente del cubículo. En cualquier caso esta barra, sobre todo si la división es baja, puede dificultar el movimiento para levantarse, pues la vaca deberá pasar la cabeza por encima o por debajo cuando está de pié.

Por eso una solución alternativa es limitar la la longitud de la solera de dos formas:

a)     Mediane una tabla como se indica en la figura nº 6 propuesta por GRAVES (1995). Debe ser redondeada y tener una inclinación de 60º, y estar situada a una distancia de 60 cm desde el frente del cubículo. Para evitar que las vacas se puedan hacer daño cuando se golpeen, puede disponérsele un mecanismo que permita su oscilación (figura nº 7).

b)    Mediante una pequeña restricción o cojín hecho en hormigón de unos 20 cm de altura. Esta opción, muy empleada en Alemania, se está generalizando en los establos construidos en Galicia.

CONCLUSIÓN

La evolución constante en que se encuentran las formas y las dimensiones de los establos libres, nos indica que no podemos concebir éstas de una manera estandarizada e inamovible con el tiempo. Las dimensiones de los animales varían y el conocimiento de su comportamiento también.

Parece pues obligado un estudio sistematizado de las características constructivas y de diseño de los establos libres, muy concretamente de los cubículos, de cara a mejorar su adaptación a las necesidade de los animales, favoreciendo su confort y por lo tanto su rendimiento, al tiempo que se consigue un manejo más adecuado y unas mejores condiciones de trabajo.

BIBLIOGRAFÍA

BICKERT, W.G.; STOWELL, R.R. “Plan guide for free stall systems”. Hoard & Sons Co. Milwaukee, 1.994.

CARREIRA PÉREZ, X.C. “Aloxamentos para gando vacún de leite”. Servicio de Estudios e Publicacións da Consellería Agricultura, Gandería e Montes. Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 1.996

CERMAK, J, “The influence of layout and design of mangers and cubicles on behavior and welfare of dairy cows”. British Cattle Veterinary Association Proceeding for 1986-87, pp. 173-181, 1998.

GEBREMEDHIN, K.G.; CRAMER, C.O.; LARSEN, H.J. “Preference of dairy cattle for stall options in free stall housing”. Transactions of the ASAE, 28(5), pp. 37-1640, 1985.

GRAVES, R.E. “Guideline for Planning Dairy Stall Barns”. Northeast Regional Agricultural Engineering Service, NRAES – 76, 1.995

McFARLAND, D.F.; GRVES, R.E.; TYSON, J.T. “Penn State Freestal and heifer Housing Plans”. N.R. Agricultural Engineering Service, NRAES – 85, 1.994

SIGNORET, J.P. “Utilisation des études sur les comportements et les besoins des animaux pour la conception des bâtiments d’elevage”. CEMAGREF – BTMEA, 1986.

TOMÉ, X.M. “Estudio das dimensions da zona de repouso e patio de exercicio nas estabulacións libres”. Trabajo Fin de Carrera de la E.P.S. de Lugo, Junio-1.997.

WANDER, J.F. “Einige anspruche der rinder an dan stallfussboden”. CIGR. Sec. II. Grand-rappor 13, 1.970.

WILMOT, I.; GRAVES, R.E. “Planning Dairy Stall Barns”. Northeast Regional Agricultural Engineering Service, NRAES/NDPC-37, 1.988.

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